lunes, julio 18, 2011

El Octavo Rey de Apocalipsis 17


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Apocalipsis
Capítulo 17

17:1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas;
17:2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.
17:3 Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.
17:4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación;
17:5 y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.
17:6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.
17:7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.
17:8 La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.
17:9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer,
17:10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.
17:11 La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.
17:12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.
17:13 Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.
17:14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.
17:15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.
17:16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;
17:17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.
17:18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

jueves, julio 14, 2011

Quién perseguirá al pueblo de Dios en el tiempo del fin?

Veamos primero la experiencia de los profetas, el mismo Hijo de Dios y siervos fieles en tiempos anteriores. 

Cómo trataron los hombres a Cristo cuando vino?... "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Juan 1:11).  Así es hoy.  Se repite esta historia, y se repetirá vez tras vez antes de que venga el Señor en las nubes del cielo.  (A Fin de Conocerle 17 feb)

Se comunicaron las palabras de Jeremías a los príncipes de Judá, y ellos fueron apresuradamente del palacio real al templo, para conocer por sí mismos la verdad del asunto. "Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos.  Pero Jeremías hizo valientemente frente a los príncipes y al pueblo y declaró: "Jehová me envió a que profetizase contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído.  Y ahora, mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oid la voz de Jehová vuestro Dios, y arrepentiráse Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.  En lo que a mí toca, he aquí estoy en  vuestras manos: haced de mí como mejor y más recto os pareciere.  Mas sabed de cierto que, si me matareis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad, y sobre sus moradores: porque en verdad Jehová me envió a vosotros para que dijese todas estas palabras en; vuestros oídos".
(Profetas y Reyes p 306- 308 )

 La envidia es hija del orgullo, y si se la abriga en el corazón, conducirá al odio, y eventualmente a la venganza y al homicidio. Satanás ponía de manifiesto su propio carácter al excitar la furia de Saúl contra aquel que jamás le había hecho daño.­
 El rey vigilaba estrictamente a David, con la esperanza de descubrir alguna muestra de temeridad e indiscreción que sirviera de excusa para hacerlo caer en desgracia.  Le parecía imposible quedarse satisfecho mientras no pudiera quitar la vida al joven en forma tal que permitiera justificar ante la nación su acto inicuo.  Puso una trampa para los pies de David al incitarle a que guerreara con mayor vigor contra los filisteos, con la promesa de recompensar su valor dándole la mano de su hija mayor.  La contestación de David a esta propuesta fue: "¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para ser yerno del rey?" El monarca demostró su falta de sinceridad casando a la princesa con otro.
(Patriarcas y Profetas 705, 706)

UNA SOMBRA cruzó los agradables días del ministerio de Cristo en Galilea. La gente de Nazaret le rechazó. "¿No es éste el hijo del carpintero?"
Durante su niñez y juventud, Jesús había adorado entre sus hermanos en la sinagoga de Nazaret. Desde que iniciara su ministerio, había estado ausente, pero ellos no ignoraban lo que le había acontecido. Cuando volvió a aparecer entre ellos, su interés y expectativa se avivaron en sumo grado. Allí estaban las caras familiares de aquellos a quienes conociera desde la infancia. Allí estaban su madre, sus hermanos y hermanas, y todos los ojos se dirigieron a él cuando entró en la sinagoga el sábado y ocupó su lugar entre los adoradores.
Cuando un rabino estaba presente en la sinagoga, se esperaba que diese el sermón, y cualquier israelita podía hacer la lectura de los profetas. En ese sábado, se pidió a Jesús que tomase parte en el culto. "Se levantó a leer. Y fuéle dado el libro del profeta Isaías." Según se lo comprendía, el pasaje por él leído se refería al Mesías:
"El espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; para pregonar a los cautivos libertad, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los quebrantados: para predicar el año agradable del Señor."
"Y rollando el libro, lo dio al ministro, . . . y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.... Y todos le daban  testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca."
Jesús estaba delante de la gente como exponente vivo de las profecías concernientes a él mismo. Explicando las palabras que había leído, habló del Mesías como del que había de aliviar a los oprimidos, libertar a los cautivos, sanar a los afligidos, devolver la vista a los ciegos y revelar al mundo la luz de la verdad. Su actitud impresionante y el maravilloso significado de sus palabras conmovieron a los oyentes con un poder que nunca antes habían sentido. El flujo de la influencia divina quebrantó toda barrera; como Moisés, contemplaban al Invisible. Mientras sus corazones estaban movidos por el Espíritu Santo, respondieron con fervientes amenes y alabaron al Señor.
Pero cuando Jesús anunció: "Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos," se sintieron inducidos repentinamente a pensar en sí mismos y en los asertos de quien les dirigía la palabra. Ellos, israelitas, hijos de Abrahán, habían sido representados como estando en servidumbre. Se les hablaba como a presos que debían ser librados del poder del mal; como si habitasen en tinieblas, necesitados de la luz de la verdad. Su orgullo se ofendió, y sus recelos se despertaron. Las palabras de Jesús indicaban que la obra que iba a hacer en su favor era completamente diferente de lo que ellos deseaban. Tal vez iba a investigar sus acciones con demasiado detenimiento. A pesar de su meticulosidad en las ceremonias externas, rehuían la inspección de aquellos ojos claros y escrutadores.
¿Quién es este Jesús? preguntaron. El que se había arrogado la gloria del Mesías era el hijo de un carpintero, y había trabajado en su oficio con su padre José. Le habían visto subiendo y bajando trabajosamente por las colinas; conocían a sus hermanos y hermanas, su vida y sus ocupaciones. Le habían visto convertirse de niño en adolescente, y de adolescente en hombre. Aunque su vida había sido intachable, no querían creer que fuese el Prometido.
¡Qué contraste entre su enseñanza acerca del nuevo reino y lo que habían oído decir a su anciano rabino!
Al abrir la puerta a la duda, y por haberse enternecido momentáneamente, sus corazones se fueron endureciendo tanto más. Satanás estaba decidido a que los ojos ciegos no fuesen abiertos ese día, ni libertadas las almas aherrojadas en la esclavitud. Con intensa energía, obró para aferrarlas en su incredulidad. No tuvieron en cuenta la señal ya dada, cuando fueron conmovidos por la convicción de que era su Redentor quien se dirigía a ellos.
Pero Jesús les dio entonces una evidencia de su divinidad revelando sus pensamientos secretos. Les dijo: "Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaúm, haz también aquí en tu tierra. Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra. Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el siro."
Por esta relación de sucesos ocurridos en la vida de los profetas, Jesús hizo frente a las dudas de sus oyentes. A los siervos a quienes Dios había escogido para una obra especial, no se les permitió trabajar por la gente de corazón duro e incrédula. Pero los que tenían corazón para sentir y fe para creer se vieron especialmente favorecidos por las evidencias de su poder mediante los profetas. En los días de Elías, Israel se había apartado de Dios. Se aferraba a sus pecados y rechazaba las amonestaciones del Espíritu enviadas por medio de los mensajeros del Señor. Así se había apartado del conducto por medio del cual podía recibir la bendición de Dios. El Señor pasó por alto las casas de Israel, y halló refugio para su siervo en una tierra pagana, en la casa de una mujer que no pertenecía al pueblo escogido. Pero ella fue favorecida porque seguía la luz que había recibido, y su corazón estaba abierto para recibir la mayor luz que Dios le enviaba mediante su profeta.
Las palabras de Jesús a sus oyentes en la sinagoga llegaron a la raíz de su justicia propia, haciéndoles sentir la amarga verdad de que se habían apartado de Dios y habían perdido su derecho a ser su pueblo. Cada palabra cortaba como un cuchillo, mientras Jesús les presentaba su verdadera condición. Ahora despreciaban la fe que al principio les inspirara. No querían admitir que Aquel que había surgido de la pobreza y la humildad fuese otra cosa que un hombre común.
Su incredulidad engendró malicia. Satanás los dominó, y con ira clamaron contra el Salvador. Se habían apartado de Aquel cuya misión era sanar y restaurar; y ahora manifestaban los atributos del destructor.
Cuando Jesús se refirió a las bendiciones dadas a los gentiles, el fiero orgullo nacional de sus oyentes despertó, y las palabras de él se ahogaron en un tumulto de voces. Esa gente se había jactado de guardar la ley; pero ahora que veía ofendidos sus prejuicios, estaba lista para cometer homicidio. La asamblea se disolvió, y empujando a Jesús, le echó de la sinagoga y de la ciudad. Todos parecían ansiosos de matarle. Le llevaron hasta la orilla de un precipicio, con la intención de despeñarle. Gritos y maldiciones llenaban el aire. Algunos le tiraban piedras, cuando repentinamente desapareció de entre ellos. Los mensajeros celestiales que habían estado a su lado en la sinagoga estaban con él en medio de la muchedumbre enfurecida. Le resguardaron de sus enemigos y le condujeron a un lugar seguro.
(El Deseado de Todas las Gentes p203-204)
A los que se sienten seguros por causa de sus progresos y se creen ricos en conocimiento espiritual, les cuesta recibir el mensaje que declara que están engañados y necesitan toda gracia espiritual. Se me mostró que muchos se ilusionan creyéndose buenos cristianos, aunque no tienen un solo rayo de la luz de Jesús.  No tienen una viva experiencia personal en la vida divina.  Necesitan humillarse profunda y cabalmente delante de Dios antes de sentir su verdadera necesidad de realizar esfuerzos fervientes y perseverantes para obtener los preciosos dones del Espíritu. El claro mensaje de reprensión enviado a los laodicenses no es recibido.
Piensan que es innecesario el testimonio de reproche del Espíritu de Dios, o que no se refiere a ellos.
Los tales se hallan en la mayor necesidad de la gracia de Dios y de discernimiento espiritual para poder descubrir su falta de conocimiento espiritual.
(Joyas de los Testimonios tomo 1 p329)




Y ahora, mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oid la voz de Jehová vuestro Dios, y arrepentiráse Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.

domingo, julio 03, 2011

LAS DOS RESURRECCIONES


Algunos estudios relacionados con los hechos del fin de esta tierra causan confusion, y lamentablemente en especial para los que tienen a su alcance las revelaciones del espíritu de profecía.
La resurrección de los justos y su relacion con las citas biblicas es un tema que  muchos lo encuentran contradictorio, puesto que la biblia manifiesta que los impios podran ver la venida de Cristo con poder y gran gloria (Mateo 26:63,64). Y es Indudable que las promesas de Jesús se cumplen, también es cierto que a la final trompeta los justos resucitaran primero, y nada dice que los impíos lo harán con ellos. Veamos entonces como la biblia y el espiritu de profesia se convinan para llevar luz a este tema que sin ser de extrema importancia para nuestra salvación puede generar incredulidad.  


Primera resurreccion


Daniel 12:2  Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.

Apocalipsis 1:7  He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.


Conflicto de los siglos pag. 694,697  Es a medianoche cuando Dios manifiesta su poder para librar a su pueblo. Sale el sol en todo su esplendor. Sucédense señales y prodigios con rapidez. Los malos miran la escena con terror y asombro, mientras los justos contemplan con gozo las señales de su liberación. La naturaleza entera parece trastornada. Los ríos dejan de correr. Nubes negras y pesadas se levantan y chocan unas con otras. En medio de los cielos conmovidos hay un claro de gloria indescriptible, de donde baja la voz de Dios semejante al ruido de muchas aguas, diciendo: "Hecho es." (Apocalipsis 16: 17.)
Esa misma voz sacude los cielos y la tierra. Síguese un gran terremoto, "cual no fue jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra." (Vers. 18.) El firmamento parece abrirse y cerrarse. La gloria del trono de Dios parece cruzar la atmósfera. Los montes son movidos como una caña al soplo del viento, y las rocas quebrantadas se esparcen por todos lados. Se oye un estruendo como de cercana tempestad. El mar es azotado con furor. Se oye el silbido del huracán, como voz  de demonios en misión de destrucción. Toda la tierra se alborota e hincha como las olas del mar. Su superficie se raja. Sus mismos fundamentos parecen ceder. Se hunden cordilleras. Desaparecen islas habitadas. Los puertos marítimos que se volvieron como Sodoma por su corrupción, son tragados por las enfurecidas olas. "La grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira." (Vers. 19.) Pedrisco grande, cada piedra, "como del peso de un talento" (vers. 21), hace su obra de destrucción. Las más soberbias ciudades de la tierra son arrasadas. Los palacios suntuosos en que los magnates han malgastado sus riquezas en provecho de su gloria personal, caen en ruinas ante su vista. Los muros de las cárceles se parten de arriba abajo, y son libertados los hijos de Dios que habían sido apresados por su fe.
Los sepulcros se abren y "muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua." (Daniel 12: 2.) Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley. "Los que le traspasa ron" (Apocalipsis 1: 7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes.
Densas nubes cubren aún el firmamento; sin embargo el sol se abre paso de vez en cuando, como si fuese el ojo vengador de Jehová. Fieros relámpagos rasgan el cielo con fragor, envolviendo a la tierra en claridad de llamaradas. Por encima del ruido aterrador de los truenos, se oyen voces misteriosas y terribles que anuncian la condenación de los impíos. No todos entienden las palabras pronunciadas; pero los falsos maestros las comprenden perfectamente. Los que poco antes eran tan temerarios, jactanciosos y provocativos, y que tanto se regocijaban  al ensañarse en el pueblo de Dios observador de sus mandamientos, se sienten presa de consternación y tiemblan de terror. Sus llantos dominan el ruido de los elementos. Los demonios confiesan la divinidad de Cristo y tiemblan ante su poder, mientras que los hombres claman por misericordia y se revuelcan en terror abyecto.

Conflicto de los siglos pag.700, 703  Allí están los que se mofaron de Cristo en su humillación. Con fuerza penetrante acuden a su mente las palabras del Varón de dolores, cuando, conjurado por el sumo sacerdote, declaró solemnemente: "Desde ahora habéis de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo." (S. Mateo 26: 64.) Ahora le ven en su  gloria, y deben verlo aún sentado a la diestra del poder divino.
Los que pusieron en ridículo su aserto de ser el Hijo de Dios enmudecen ahora. Allí está el altivo Herodes que se burló de su título real y mandó a los soldados escarnecedores que le coronaran. Allí están los hombres mismos que con manos impías pusieron sobre su cuerpo el manto de grana, sobre sus sagradas sienes la corona de espinas y en su dócil mano un cetro burlesco, y se inclinaron ante él con burlas de blasfemia. Los hombres que golpearon y escupieron al Príncipe de la vida, tratan de evitar ahora su mirada penetrante y de huir de la gloria abrumadora de su presencia. Los que atravesaron con clavos sus manos y sus pies, los soldados que le abrieron el costado, consideran esas señales con terror y remordimiento.
Los sacerdotes y los escribas recuerdan los acontecimientos del Calvario con claridad aterradora. Llenos de horror recuerdan cómo, moviendo sus cabezas con arrebato satánico, exclamaron: "A otros salvó, a sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere." (S. Mateo 27: 42, 43.)
Recuerdan a lo vivo la parábola de los labradores que se negaron a entregar a su señor los frutos de la viña, que maltrataron a sus siervos y mataron a su hijo. También recuerdan la sentencia que ellos mismos pronunciaron: "A los malos destruirá miserablemente" el señor de la viña. Los sacerdotes y escribas ven en el pecado y en el castigo de aquellos malos labradores su propia conducta y su propia y merecida suerte. Y entonces se levanta un grito de agonía mortal. Más fuerte que los gritos de "¡Sea crucificado! ¡Sea crucificado!" que resonaron por las calles de Jerusalén, estalla el clamor terrible y desesperado: "¡Es el Hijo de Dios! ¡Es el verdadero Mesías!" Tratan de huir de la presencia del Rey de reyes. En vano tratan de esconderse en las hondas cuevas de la tierra desgarrada por la conmoción de los elementos.
 En la vida de todos los que rechazan la verdad, hay momentos en que la conciencia se despierta, en que la memoria evoca el recuerdo aterrador de una vida de hipocresía, y el alma se siente atormentada de vanos pesares. Mas ¿qué es eso comparado con el remordimiento que se experimentará aquel día "cuando viniere cual huracán vuestro espanto, y vuestra calamidad, como torbellino"? (Proverbios 1: 27, V.M.) Los que habrían querido matar a Cristo y a su pueblo fiel son ahora testigos de la gloria que descansa sobre ellos. En medio de su terror oyen las voces de los santos que exclaman en unánime júbilo: "¡He aquí éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará!" (Isaías 25: 9.)



Segunda resurreccion


Daniel 12:11,12  Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.

1Corintios 15:51,55  He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

1Tesalonisenses 4:16,18  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.


Conflicto de los siglos pag.702, 703  Entre las oscilaciones de la tierra, las llamaradas de los relámpagos y el fragor de los truenos, el Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos. Dirige una mirada a las tumbas de los justos, y levantando luego las manos al cielo, exclama: "¡Despertaos, despertaos, despertaos, los que dormís en el polvo, y levantaos!" Por toda la superficie de la tierra, los muertos oirán esa voz; y los que la oigan vivirán. Y toda la tierra repercutirá bajo las pisadas de la multitud extraordinaria de todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos. De la prisión de la muerte sale revestida de gloria inmortal gritando "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Corintios 15: 55.) Y los justos vivos unen sus voces a las de los santos resucitados en prolongada y alegre aclamación de victoria.
Todos salen de sus tumbas de igual estatura que cuando en ellas fueran depositados. Adán, que se encuentra entre la multitud resucitada, es de soberbia altura y formas majestuosas, de porte poco inferior al del Hijo de Dios. Presenta un contraste notable con los hombres de las generaciones posteriores; en este respecto se nota la gran degeneración de la raza humana. Pero todos se levantan con la lozanía y el vigor de eterna juventud. Al principio, el hombre fue creado a la semejanza de Dios, no sólo en carácter, sino también en lo que se refiere a la forma y a la fisonomía. El pecado borró e hizo desaparecer casi por completo la imagen divina; pero  Cristo vino a restaurar lo que se había malogrado. El transformará nuestros cuerpos viles y los hará semejantes a la imagen de su cuerpo glorioso. La forma mortal y corruptible, desprovista de gracia, manchada en otro tiempo por el pecado, se vuelve perfecta, hermosa e inmortal. Todas las imperfecciones y deformidades quedan en la tumba. Reintegrados en su derecho al árbol de la vida, en el desde tanto tiempo perdido Edén, los redimidos crecerán hasta alcanzar la estatura perfecta de la raza humana en su gloria primitiva. Las últimas señales de la maldición del pecado serán quitadas, y los fieles discípulos de Cristo aparecerán en "la hermosura de Jehová nuestro Dios," reflejando en espíritu, cuerpo y alma la imagen perfecta de su Señor. ¡Oh maravillosa redención, tan descrita y tan esperada, contemplada con anticipación febril, pero jamás enteramente comprendida!
Los justos vivos son mudados "en un momento, en un abrir de ojo." A la voz de Dios fueron glorificados; ahora son hechos inmortales, y juntamente con los santos resucitados son arrebatados para recibir a Cristo su Señor en los aires. Los ángeles "juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro." Santos ángeles llevan niñitos a los brazos de sus madres. Amigos, a quienes la muerte tenía separados desde largo tiempo, se reúnen para no separarse más, y con cantos de alegría suben juntos a la ciudad de Dios.

domingo, junio 26, 2011

Daniel 2 - El sueño de Nabucodonosor (Parte 1)

Temperancia para entender las profecías

En el artículo anterior, estudiamos el primer capítulo de Daniel y la difícil prueba que tuvo en las cortes babilónicas. El relato bíblico puede ser muy enriquecedor, pero los animo a que busquemos la perla oculta, la verdad presente que Dios mismo desea darnos a conocer, una aplicación para quienes nos ha tocado vivir las últimas hojas de historia humana. Pensemos en lo siguiente, antes de que fuese revelada cualquier profecía a Daniel, tuvo que pasar la prueba de la temperancia. Así también, para quién desee entender realmente lo que Dios inspiró en su profeta, deberá obedecer las mismas reglas. Obviamente aquí no haremos hincapié en detalles sobre los cuidados de la salud (recomendamos si, el blog www.reconquistandoeleden.blogspot.com, con excelente material para comprender mejor estos temas), pero veremos este punto en cuestión nuevamente cuando analicemos el capítulo 10.

Programa de Radio (Transmitido el día sábado, 25 de junio de 2011)



Una profecía significativa
Daniel, sin lugar a dudas, recibió junto con el apóstol Juan en Apocalípsis, las profecías más significativas de la Biblia. Sus extraordinarias profecías van desde su misma época - 603 antes de Cristo - y abarcan todos los grandes imperios antiguos hasta los modernos estados de la actualidad, la segunda venida de Cristo y el fin del mundo, con detalles y una precisión escalofriantes, que sin lugar a dudas revelan su origen sobrenatural y divino.

Quien estudia la profecía del capítulo 2 de Daniel, debe estudiar y compararla con la profecía del capítulo 7. Para dicho fin, presentamos un análisis individual de cada una (cap. 2 y cap. 7), y asimismo un tercer estudio que pone ambas profecías paralelamente una al lado de la otra.

La Historia:
La profecía del capítulo 2 del libro del profeta Daniel, dice que el poderoso rey Nabucodonosor II de Babilonia, tuvo un sueño revelado por Dios (Daniel 2:1-6). Eso significa que el Señor también se ocupa de aquellos que no lo conocen, y los busca de una manera muy especial. Muchos entienden los sueños como una revelación de Dios dada unicamente a sus profetas, sin embargo, los sueños (cómo veremos en estudios posteriores) no significan una prueba para demostrar que una persona es profeta o no.

Pero ocurrió algo que a todos nosotros nos ha sucedido alguna vez con nuestros sueños: a la mañana siguiente de haber tenido el sueño, el monarca no podía recordar nada. Sabía que se trataba de algo muy importante, pero no podía recordarlo. Así fué que llamó a su cuerpo de adivinos, magos y sabios para que le revelaran el sueño, pero no lograron satisfacer la necesidad del rey.


"En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño. Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey. Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño. Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; dí el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación. Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares. Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación." (Dan. 2:1-6)


En la mayoría de los imperios - y aún en la actualidad - es costumbre de los monarcas rodearse de adivinos, magos y astrólogos. Sin embargo, este pedido tan inusual y difícil del rey Nabucodonosor verdaderamente puso a prueba los pretendidos poderes sobrenaturales de sus magos y adivinos, quienes obviamente no pudieron resolver el enigma. Furioso, el monarca amenazó con matar a todos los sabios y adivinos del reino.


¿Quiénes eran estos magos, astrólogos y adivinos?

"Los magos practicaban la magia, o lo que se entiende por esta palabra tomada en su peor sentido; es decir, que cumplían todos los ritos supersticiosos y las ceremonias de los adivinadores, echadores de suertes y otra gente de esta laya. Los astrólogos eran hombres que aseveraban predecir los acontecimientos por el estudio de los astros. La ciencia o superstición de la astrología era extensamente cultivada por las antiguas naciones orientales. Los encantadores eran personas que pretendían comunicarse con los muertos. Este es el sentido que tiene la mayoría de las veces la palabra "encantador" en las Escrituras. Los caldeos aquí mencionados eran una secta de filósofos análogos a los magos y astrólogos, y se dedicaban al estudio de las ciencias naturales y las adivinaciones. Todas estas sectas o profesiones abundaban en Babilonia. El fin que perseguía cada una de ellas era el mismo: explicar los misterios y predecir los acontecimientos. La diferencia principal que había entre ellas estribaba en los medios por los cuales procuraban alcanzar su objeto. La explicación que deseaba el rey pertenecía por igual a la esfera de cada una de las profesiones; así que convocó a todos sus miembros. Para el rey era un asunto importante. Estaba muy perturbado, y por lo tanto dedicó toda la sabiduría de su reino a la solución de su perplejidad." (Urías Smith, Daniel y Apocalipsis, Tomo 1, p.18-19)

Los babilonios eran devotos de muchos dioses, entre ellos Marduk, dios de la sabiduría y protector de la ciudad, cuyo nombre popular era Bel, y Shamash, dios del sol. Pero en esta ocasión, por más peticiones y ruegos a Marduk y Shamash, todo resultó en vano. Así que el rey cumplió su palabra: ordenó matar a los sabios del reino. La costumbre de los reyes de aquella época era matar no sólo al culpable, sino a toda su familia, de manera que esta situación fué verdaderamente dramática.

"Algunos censuran severamente a Nabucodonosor en este asunto, y le achacan el papel de un tirano cruel e irracional. Pero ¿no aseveraban acaso esos magos que podían revelar las cosas ocultas, predecir los acontecimientos, dar a conocer misterios que superaban completamente la previsión y la penetración humanas, y hacerlo con ayuda de agentes sobrenaturales? No era, pues, injusto Nabucodonosor al exigir que le hiciesen conocer su sueño. Cuando declararon que nadie podía revelar el negocio del rey sino los dioses cuya morada no era con la carne, confesaron tácitamente que no tenían comunicación con esos dioses, ni tenían más conocimiento que el que la sabiduría y el discernimiento humanos podían impartir. "Por esto" sintió el rey "ira y grande enojo." Vió que él y todo su pueblo
eran víctimas de un constante engaño. Aunque no podemos justificar las medidas extremas a las cuales recurrió al decretar su muerte y la destrucción de sus casas, no podemos sino sentir cordial simpatía por él y la condena que pronunció sobre esa clase de miserables impostores. El rey no podía tolerar la improbidad ni el engaño." (Urías Smith, Daniel y Apocalipsis, Tomo 1, p.20-21)

Daniel, un joven hebreo exiliado en Babilonia, era parte del grupo de sabios o consejeros, pero no fue incluido en el grupo que se había presentado ante el rey. Cuando llegaron para arrestarlo, pidió algo de tiempo para resolver el difícil y exigente pedido del rey, y le fue concedido. Entonces oró fervientemente al Señor para que le revelara el sueño y su significado.

La oración de Daniel en agradecimiento a la respuesta del Señor es digna de considerar: sus palabras deberían llevarnos a una reflexión como cristianos, teniendo la plena seguridad en que Dios está al timón de todo gobierno.

"Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz. A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey." (Dan. 2:20-23)

"En los anales de la historia humana, el crecimiento de las naciones, el levantamiento y la caída de los imperios," parecen depender de la voluntad y las proezas del hombre.  Los sucesos parecen ser determinados, en gran parte, por su poder, su ambición o su capricho.  Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y contemplamos detrás, encima y entre la trama y la urdimbre de los intereses, las pasiones y el poder de los hombres, los agentes del Ser misericordioso, que ejecutan silenciosa y pacientemente los consejos de la voluntad de Dios." (EGW, La Educación, p.169)

"Comprender estas cosas, comprender que "la justicia engrandece a la nación" ; que "con la justicia será afirmado el trono" y con "misericordia" (Prov. 14: 34; 16: 12; 20: 28); reconocer la obra de estos principios en la manifestación del poder que "quita reyes, y pone reyes" (Dan. 2: 21), es comprender la filosofía de la historia." (EGW, La Educación, p.175)

"Aunque las naciones rechazaron los principios de Dios y provocaron con ese rechazamiento su propia ruina, es evidente que el propósito divino predominó y se manifestó en todos sus movimientos." (EGW, La Educación, p.177)

"La historia que el gran YO SOY ha trazado en su Palabra, al unir los eslabones de la cadena profética desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura, nos dice dónde estamos hoy en el transcurso de los siglos, y qué es lo que se puede esperar del futuro.  Todo lo que la profecía anunció que sucedería hasta el presente, ha sido registrado en las páginas de la historia, y podemos estar seguros de que todo lo que vendrá aún se cumplirá en su orden." (EGW, La Educación, p.178)

domingo, junio 12, 2011

El ejemplo de Daniel (Daniel capítulo 1)

"Muchos no tienen ni la mitad del vigor que podría poseer, porque padecen de enfermedades producidas por la complacencia del apetito y de hábitos degradantes Cuánta claridad de percepción podrían tener los jóvenes si obedecieran estrictamente las leyes de la salud, como Daniel y sus tres compañeros. ¡Qué libertad del dolor gozarían, y con cuanto mayor facilidad realizaran sus deberes! ¡Cuánto mayor sería su fervor espiritual! !Y cuánto más bien harían a otros, por precepto y ejemplo!...
Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.  Dan. 1: 8.
El primer capítulo de Daniel enseña que lo que comemos y bebemos ejerce influencia sobre las facultades de la mente, y que si queremos tener cuerpos sanos y mentes despejadas debemos ser cuidadosos en nuestra dieta.  Si somos negligentes en este aspecto y comemos simplemente para agradar el paladar, los órganos del aparato digestivo se dañan, la mente se perturba, y ninguno de ellos puede funcionar tan plenamente como Dios se propuso que lo hicieran. . .
Daniel y sus compañeros decidieron excluir de su alimentación todo lo que los contaminara, y un poder de lo alto obraba en armonía con sus esfuerzos.  Como resultado tuvieron el privilegio de poder seguir su propio rumbo en el logro de su educación.  Y la que obtuvieron fue mejor que la alcanzada por cualquiera de los hechiceros, astrólogos o sabios en todo el reino.
Los que deseen tener una relación correcta con Dios necesitan estudiar el plan de Daniel.  Este quedó claramente demostrado.  Ustedes también pueden comprobarlo.  Muchos piensan que quienes adoptan la reforma pro salud sufren la pérdida de fortaleza física, pero si lo intentaran, cambiarían de parecer. . .
Daniel ocupó una posición de mucha responsabilidad en Babilonia.  Siempre existirán los que ocupan puestos de menor responsabilidad; pero cualquiera sea la tarea, nuestro ejemplo debe ser tal que conduzca a otros por la senda correcta.  Debemos humillarnos delante de Dios, orar y confiar en El.  No oramos ni la mitad de lo que deberíamos orar con nuestras familias y a solas con el Señor.  Hay un mundo que salvar, y cada talento debería ser empleado en su servicio.  Puede ser que no estén en condiciones de alejarse de sus familias, pero aun así pueden hacer una obra para Dios, y por su personal manera de obrar pueden alentar a los que tienen que realizar obra misionera.
No podemos desperdiciar ninguna oportunidad para perfeccionar un carácter cristiano.  No importa qué experiencias puedan tener los demás, recuerden que ustedes, en su posición y lugar serán probados individualmente.  Vendrán tiempos cuando enfrentarán situaciones desfavorables, pero en tales momentos imploren a Dios, confíen en El y anden en sencillez de fe ante el Señor.  Los ángeles del cielo impresionarán sus mentes.  No dejen que éstas se llenen del yo y de los intereses propios.
Hoy el Señor nos observa con misericordia y amor. ¿Quiénes seguirán su voluntad? ¿Quiénes se ejercitarán para vencer el temperamento impaciente, recordando que las palabras que pronuncian las dicen a los oídos de los ángeles?  Estos agentes santos están continuamente ministrando en nuestro favor (Manuscrito 73, del 27 de agosto de 1909, "Lecciones del primer capítulo de Daniel", sermón predicado en el congreso anual de Council Grove).

La historia de Daniel y sus compañeros ha sido recordada en las páginas de la Palabra inspirada para beneficio de los jóvenes de todas las edades sucesivas.  Lo que algunos hombres han hecho, otros hombres pueden hacerlo. ¿Permanecieron estos jóvenes hebreos firmes en medio de grandes tentaciones, y presentaron un noble testimonio en favor de la verdadera temperancia?  Los jóvenes de nuestros días pueden dar un testimonio similar.
Haríamos bien en pensar en la lección que se presenta aquí.  Nuestro peligro no radica en la escasez, sino en la abundancia.  Estamos siempre tentados a los excesos.  Los que quieran preservar sus facultades intactas para el servicio de Dios, deben observar una estricta temperancia en el uso de los productos de la generosidad divina, así como abstenerse completamente de toda complacencia perjudicial o degradante.
Los hábitos físicos correctos promueven la superioridad mental.  El poder intelectual, la fuerzas física y la longevidad dependen de leyes inmutables. Este no es un problema de azar o de casualidad.  El Dios de la naturaleza no intervendrá para salvar a los hombres de las consecuencias de violar las leyes de la naturaleza.  Existe mucha verdad genuina en el adagio: "Todo hombre es el arquitecto de su propio destino". 
Los jóvenes [Daniel, Ananías, Misael y Azarías] que asistían a esta escuela de preparación no solamente debían ser admitidos en el palacio real sino que también se dispuso que comieran de la carne y bebieran del vino que venían de la mesa del rey.  En todo esto el rey consideraba qué estaba no sólo concediéndoles un gran honor, sino además asegurándoles el mejor desarrollo físico y mental que pudieran lograr.
Entre las viandas que se colocaban ante el rey había carne de cerdo y otras carnes declaradas inmundas por la ley de Moisés.  Se había prohibido expresamente que los hebreos las comieran.  Aquí Daniel fue puesto en una prueba severa. ¿Debía adherirse a las enseñanzas de sus padres sobre alimentos y bebidas, y ofender al rey, probablemente perdiendo no sólo su posición sino también su vida, o debía  desobedecer el mandato del Señor y retener el favor real, obteniendo de esta suerte grandes ventajas intelectuales y las más halagüeñas perspectivas mundanas?
Daniel no dudó por mucho tiempo.  Decidió mantenerse firme en su integridad, fueran cualesquiera los resultados." Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía" (Dan. 1: 8).
Hay muchos, entre los profesos cristianos modernos, que podrían concluir que Daniel fue demasiado escrupuloso, y que podrían considerarlo estrecho y fanático.  Creen que el asunto de comer y beber tiene demasiado poca consecuencia para exigir una posición tan decidida: una posición que comporta el probable sacrificio de toda ventaja terrena.  Pero los que razonan de esta suerte hallarán, en el día del juicio, que ellos se han desviado de los expresos requerimientos de Dios, y han establecido su propia opinión como norma de lo que es correcto o incorrecto. Encontrarán que lo que les parecía sin importancia no es considerado así por Dios.  Sus requerimientos deben ser obedecidos en forma inflexible.  Los que aceptan y obedecen uno de sus preceptos porque resulta conveniente hacerlo, en tanto que rechazan otro porque su observancia requeriría un sacrificio, rebajan la norma de la justicia, y por su ejemplo inducen a otros a considerar livianamente la santa ley de Dios.  "Así dice el Señor" ha de ser nuestra regla en todas las cosas...
El carácter de Daniel se presenta al mundo como un notable ejemplo de lo que la gracia de Dios puede hacer por los hombres caídos por naturaleza y corrompidos por el pecado.  El relato sobre su vida noble y llena de sacrificio, resulta de ánimo para nuestra humanidad común.  De él podemos recibir fuerza para resistir noblemente la tentación, y con firmeza, y con la gracia de la mansedumbre, defender lo recto bajo la más severa prueba.
Daniel podría haber encontrado una excusa plausible para apartarse de sus hábitos estrictamente temperantes; pero la aprobación de Dios era más cara para él que el favor del más poderoso potentado terrenal: más cara aún que la vida misma.  Habiendo obtenido por su conducta cortés el favor de Melsar, el oficial que estaba a cargo de los jóvenes hebreos, Daniel hizo la petición de que se le permitiera no comer de la comida del rey, o beber de su vino.  Melsar temía que si accedía a este pedido, incurriría en el desagrado del rey, y así peligraría su propia vida.  Como muchas personas hoy, pensaba que un régimen abstemio haría que estos jóvenes tuvieran una apariencia demacrada y enfermiza y fueran deficientes en fuerza muscular, en tanto que la lujosa comida proveniente de la mesa del rey los haría rubicundos y hermosos, y les impartiría una actividad física superior.
Daniel solicitó que el asunto fuera decidido por una prueba de diez días: los jóvenes hebreos, durante este breve período, debían tener permiso para comer alimentos sencillos, mientras sus compañeros participarían de los exquisitos manjares del rey.  Finalmente el pedido les fue otorgado, y entonces Daniel se sintió seguro de que había ganado su caso.  Aunque era sólo un joven, había visto los efectos perjudiciales del vino y de una vida lujuriosa sobre la salud física y mental.
Al final de los diez días el resultado vino a ser precisamente lo opuesto a lo que esperaba Melsar.  No sólo en su apariencia personal, sino también en su actividad física y en su vigor mental, los que habían sido temperantes en sus hábitos revelaron poseer una notable superioridad sobre sus compañeros que habían complacido su apetito.  Como resultado de esta prueba, a Daniel y a sus asociados les fue permitido continuar su régimen sencillo durante todo el curso de su preparación para los deberes del reino.
El Señor consideró con aprobación la firmeza y la abnegación de estos jóvenes hebreos y su bendición los acompañó. "A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños" (Dan. 1:17).  A la expiración de los tres años de preparación, cuando su capacidad y sus conocimientos fueron puestos a prueba por el rey, "el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey.  En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino" (Dan.  1:19, 20).
Aquí hay una lección para todos, pero especialmente para los jóvenes.  El cumplimiento estricto de los requerimientos de Dios es benéfico para la salud del cuerpo y de la mente.  A fin de. alcanzar la más alta norma de conquistas morales e intelectuales, es necesario buscar sabiduría y fuerza de Dios, y observar una estricta temperancia en todos los hábitos de la vida.  En la experiencia de Daniel y sus compañeros tenemos un ejemplo del triunfo de los principios sobre la tentación de complacer el apetito.  Esa experiencia nos muestra que por medio de los principios religiosos los jóvenes pueden triunfar assobre la concupiscencia de la carne y mantenerse leales a los requerimientos de Dios aunque les cueste un gran sacrificio. (Consejos sobre el regimen alimenticio) 

miércoles, mayo 18, 2011

MALAQUÍAS 4:5,6

¿Quién era el Elías que debía venir antes del día terrible de jehová?    



Malaquías 4:5-6  He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.



Este texto bíblico ha generado especulaciones que pretenden personificar  a un Elías individual en estos tiempos finales. Esto no tendría mayor importancia si la base para tal afirmación tuviere mayor evidencia bíblica, pero el fundamento de dicha aseveración está fundamentado en los escritos inspirados de Elena White.
Leamos esta cita ( singular) que tiene dos traducciones diferentes, una se encuentra en Testimonio para los ministros pág.484, titulada ¿"que el cielo nos guíe"?, y la segunda es la que voy a citar en este posteo a continuación.
Con respecto a dicha cita de Testimonios solo pondré la parte de la cita que difiere de Tomos Selectos t.1,  que dice “La profecía debe cumplirse” y es aquí donde reside toda la confusión, que algunos interpretan como una profecía futura, o sea después de la muerte de Elena White.


Como primer punto quería destacar que a diferencia de la cita de Tomos Selectos, la de Testimonios p/ Ministros está editada separada de su contexto original, Y comienza como esta citada arriba. (Entre comillas y azul)


Segundo: el texto es una copia exacta de Tomos Selectos, solo que comienza sin el contexto original como ya dijimos anteriormente y que expondremos en este post.


Tercero: Testimonios p/Ministros comienza con el título  "que el cielo nos guíe", título ambiguo si es que dicho texto quisiera expresar la idea de un Elías único futuro, y con relevancia para la verdad presente.


Cuatro: como ya dijimos en el punto uno, la diferencia entre las dos citas (Testimonios y Mensajes Selectos) se resume en una sola palabra, que no concuerda en las distintos libros,  debía y debe. Tomando en consideración los dos textos y comparando en su conjunto el mensaje, utilizando ambas publicaciones encontramos que una de ellas carece de lógica interpretativa en su tiempo futuro (debe) además de que no existe otro texto que lo confirme como posible, sino todo lo contrario.

Por otro lado el texto que contiene todo el contexto original del mensaje, y que tiene lógica por ser la autora un profeta (mensajera) manifiesta, nos lleva a la conclusión que él debía (pasado imperfecto) es indudablemente el tiempo verbal correctamente utilizado. Además de que la concepción de una Elías futura (única, personal) contradice a todo lo expuesto por la autora que al final de este estudio veremos evidencia que lo confirma.


Quinto: también tomando el contexto lineal de Testimonios, y para poder tener una idea más clara de cómo se llega a la suposición para algunos de ser una profecía de una Elías único futuro, encontramos que no tiene relación alguna, pues el tema anterior trata de las trampas de satanás y como en primera persona Elena White escucho los escalofriantes planes de satanás contra el pueblo de Dios.

 Aquí una muestra de los planes del satanás que pueden leer en dicho libro a partir de las pág. 480: “Tendré sobre el terreno, como agentes míos, a hombres con falsas doctrinas mezcladas con suficiente cantidad de verdad como para engañar a las almas.  Tendré también incrédulos presentes que expresarán dudas con respecto a los mensajes de amonestación que envía el Señor a su iglesia.  Si el pueblo lee y cree estas admoniciones, podemos tener poca esperanza de vencerlo.  Pero si podemos distraer su atención de estas advertencias, permanecerán ignorantes con respecto a nuestro poder y astucia, y por fin los aseguraremos en nuestras filas.  Dios no permitirá que sus palabras sean despreciadas impunemente.  Si podemos mantener a las almas engañadas por un tiempo, la misericordia de Dios será retirada, y él las entregará a nuestro dominio.
 "Debemos causar distracción y división.  Debemos destruir su ansiedad por sus propias almas, e inducirlos a criticar, a juzgar, y a acusar y condenarse mutuamente, a albergar egoísmo y enemistad.  Por estos pecados, Dios nos eliminó de su presencia; y todos los que sigan nuestro ejemplo harán frente a una suerte similar". Testimonio para los ministros pág.483


Debemos ser cuidadosos y estar atentos a quienes vienen con un discurso que va más allá de la exhortación, sino que como escucho Elena, sus palabras tienen el sello de satanás.
Veamos el texto original y su título, para poder ver  con claridad a quien se refiere Elena en su cita de Malaquías. 


La obra especial de Elena G. de White


Los judíos trataron de detener la proclamación del mensaje que había sido predicho en la Palabra de Dios, pero la profecía debía cumplirse.  El Señor dice: "He aquí, yo envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible"  (Mal. 4: 5). Alguien ha de venir en el espíritu y poder de Elías y, cuando aparezca, quizá digan los hombres: "Tú eres demasiado celoso, no interpretas las Escrituras de la debida manera.  Permíteme que te diga cómo enseñar tu mensaje".
Hay muchos que no pueden distinguir entre la obra de Dios y la del hombre. Diré la verdad como Dios me la da a mí, y digo ahora: Si continuáis encontrando faltas y teniendo un espíritu de desavenencia, nunca conoceréis la verdad. Jesús dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas  cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar" (Juan 16: 12). No estaban en condición de apreciar las cosas sagradas y eternas, pero Jesús prometió enviar el Consolador que les enseñaría todas las cosas y les haría recordar todas las cosas que él les hubiera dicho. Hermanos, no debemos poner nuestra confianza en hombre. "Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?" (Isa. 2: 22). Debéis hacer depender vuestra alma desvalida de Jesús. No es propio que bebamos de la fuente del valle, cuando hay una fuente en la montaña.  Dejemos las corrientes más bajas. Vayamos a las corrientes más elevadas.  Si hay un punto de verdad que no comprendéis, en el cual no estáis de acuerdo, investigad, comparad texto con texto, introducid profundamente el barreno de la verdad en la mina de la Palabra de Dios.  Debéis colocaros a vosotros mismos y vuestras opiniones en el altar de Dios, poner a un lado vuestras ideas preconcebidas y dejar que el Espíritu del cielo os guíe a toda verdad. (Review and Herald, 18 de febrero de 1890)  MENSAJES SELECTOS TOMO1 P.482, 483


Esta porción que comprende el extracto de  la cita  que lleva por título: “La obra especial de Elena G. de White “título que proyecta que dicha sección va a tratar de la obra de la profeta, Y que aparece en las páginas 482, 483 de Tomos Selectos tomo 1. Cuando el artículo se lee en su contexto se aprecie que Elena de White  en esta declaración hecha solo dos años después de la conferencia de Minneapolis está  dirigida a un grupo de Batlle Creek, ella estaba hablando de su propio ministerio a estos hermanos.
 Algunos habían criticado su trabajo y defensa de los jóvenes Waggoner y Jones, y como pasaba de costumbre con los verdaderos profetas su autoridad era puesta en duda. Siempre hay que tener en cuenta el contexto, en este caso la mensajera viene  exponiendo su autoridad  y la búsqueda de la unidad del pueblo de Dios. Por eso leamos el párrafo anterior donde Ellen White declara: “Debemos llegar a una posición tal en que toda diferencia sea eliminada.  Si yo creo que tengo luz, cumpliré mi deber en presentarla.  Suponed que yo haya consultado a otros con respecto al mensaje que el Señor quiere darme para el pueblo; la puerta puede cerrarse de manera que la luz no llegue a las personas a quienes Dios la ha enviado.  Cuando Jesús cabalgó hacia Jerusalén, "toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas! Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían" (Lucas. 19: 37- 40).


Es posible que al estudiar este tema se dé cuenta que la diferencia en una sola palabra puede dar a especulaciones que su trasfondo tiene el deseo de tergiversar a la mensajera del señor y levantar a un supuesto Elías en el lugar ella, ¿y porque digo esto? Porque no solo Elena se identificó como la profeta del señor en el tiempo del fin, (les recuerdo que el tiempo del fin comenzó en 1844) sino que además y esta es la parte de sus escritos que “se ignoran” absolutamente en relación al tema, (Solo un profeta puede por revelación decir quiénes son los Elías del futuro). Es por esto que además de manifestarse ella como el Elías del fin, dejo muchos escritos sobre el pueblo de Dios, que con el espíritu y el poder de Elías llevarían el mensaje hasta el retorno de nuestro amado salvador.

Repasemos algunos de estos hermosos e inspirados mensajes para nuestros días.


El profeta Malaquías declara: "¡He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres!" (Malaquías 4: 5-6). Aquí el profeta describe el carácter del trabajo que se debe realizar. Los que lleven a cabo la obra de preparar el camino para la segunda venida de Cristo, están representados por el fiel Elías, del mismo modo como Juan vino con el espíritu de Elías para preparar el camino del primer advenimiento de Cristo. El gran tema de la reforma debe presentarse ante el mundo y las mentes del público deben ser impresionadas. El mensaje debe caracterizarse por la práctica de la temperancia en todas las cosas, para que el pueblo de Dios se vuelva de su idolatría, de su glotonería y de su extravagancia en el vestir y otros asuntos. La abnegación, la humildad y la temperancia que Dios requiere de los justos a quienes dirige y bendice de manera especial, deben ser presentadas a las gentes en contraste con los hábitos extravagantes y destructivos de quienes viven en esta época depravada. CONSEJOS SOBRE LA SALUD pág. 72



La obra de Juan fue predicha por el profeta Malaquías: "He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres"  (Mal. 4: 5, 6).  Juan el Bautista salió con el espíritu y el poder de Elías para preparar el camino del Señor, y para hacer volver la gente a la sabiduría de los justos.  Era un representante de los que viven en los últimos días, a quienes Dios ha confiado sagradas verdades para presentar ante la gente y preparar el camino para la segunda venida de Cristo.  Y los mismos principios de temperancia que Juan practicó debieran ser observados por aquellos que en nuestros días han de advertir al mundo de la llegada del Hijo del Hombre. LA Temperancia pág. 81



Juan vino con el espíritu y el poder de Elías para proclamar el primer advenimiento de Jesús.  Se me señalaron los últimos días y vi que Juan representa a los que saldrán con el espíritu y el poder de Elías para anunciar el día de la ira y la segunda venida de Jesús. HISTORIA DE LA REDENCION pág. 203


"Nuestro mensaje debe ser tan directo como el de Juan.  El reprendió a los reyes por su iniquidad. Aunque su vida estaba en peligro nunca permitió que la verdad languideciera en sus labios. . . . En esta época de apostasía casi universal Dios llama a sus mensajeros para que proclamen su ley en el espíritu y poder de Elías. Así como Juan el Bautista, al preparar al pueblo para el primer advenimiento de Cristo, les llamó la atención a los diez mandamientos, así nosotros hemos de dar con voz segura el mensaje: 'Temed a Dios y dadle honra porque la hora de su juicio es venida.' Con el mismo fervor que caracterizó al profeta Elías y a Juan el Bautista, hemos de esforzarnos en preparar el camino para el segundo advenimiento de Cristo."- LA FE POR LA CUAL VIVO pág. 292 (ELÍAS Y LA IGLESIA MODERNA)


La obra de Juan el Bautista, y la de aquellos que en los últimos días saldrán con el espíritu y el poder de Elías para despertar a la gente de su apatía, en muchos sentidos es la misma.  Su obra es la clase de obra que debe hacerse en este tiempo.  Cristo vendrá por segunda vez a juzgar al mundo con justicia. MARANATA pág. 20 (EL SEÑOR YA VIENE) (LA PROFESIA DE ELÍAS)


Juan vino con el espíritu y el poder de Elías a proclamar el primer advenimiento de Jesús. Se me señalaron los últimos días y vi que Juan representaba a aquellos que iban a salir con el espíritu y el poder de Elías para pregonar el día de ira y el segundo advenimiento de  Jesús. Millares de personas abrazaban la verdad predicada por Guillermo Miller, y se levantaban siervos de Dios con el espíritu y el poder de Elías para proclamar el mensaje.  Como Juan, el precursor de Jesús, los que predicaban ese solemne mensaje se veían movidos a poner la segura  raíz de los árboles, y exhortar a los hombres a que diesen frutos de arrepentimiento.  Propendía su testimonio a influir poderosamente en las iglesias y manifestar su verdadero carácter.  Al resonar la solemne amonestación de que huyesen de la ira venidera, muchos miembros de las iglesias recibieron el salutífero mensaje, y echando de ver sus apostasías lloraron amargas lágrimas de arrepentimiento, y con profunda angustia de ánimo se humillaron ante Dios.  Cuando el Espíritu de Dios se posó sobre ellos, ayudaron a difundir el pregón: "Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado." PRIMEROS ESCRITOS (LOS DONES ESPIRITUALES) pág. 154, 155


Vino Juan con el espíritu y el poder de Elías a proclamar el primer advenimiento de Jesús. Era el símbolo y representación de los que con el espíritu y poder de Elías habían de anunciar el día de la ira y el segundo advenimiento de Jesús TESTIMONIOS SELECTOS TOMO 2 pág. 51


Que nuestro señor Jesús los bendiga y guie. Maranatha.

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